EL MOVIMIENTO 15-M: NO CAMBIÓ NADA, PERO DESPUÉS NADA FUE IGUAL
Recientemente se han cumplido 15 años de aquella acampada en la Puerta del Sol de Madrid, que fue el comienzo de un movimiento político que, en acertada descripción de Ana Iris Simón (El País, 16/05/2026) no cambió nada, pero después nada fue igual.
LOS ANTECEDENTES
Mayo de 2011 se sitúa en el punto álgido de la crisis financiera de 2008. La Encuesta de Población Activa del Primer Trimestre de 2011 registraba un aumento del paro de 256.500 personas, situándose la cifra total cerca de los cinco millones (4.910.200) y la tasa de paro en el 21,3%. También aumentó el paro juvenil hasta llegar al 45%. Se recibieron grandes cantidades de dinero de la Unión Europea y del Fondo Monetario Internacional, a cambio de programas de austeridad que acabaron aumentando la pobreza y el desempleo de sus ciudadanos, ya que la mayor parte del dinero recibido se destinó a rescatar los bancos. Tan sólo en España se destinaron 54.353 millones de euros de dinero público para rescatar a 14 entidades financieras. Se reducían los sueldos y las pensiones, se producían recortes en sanidad, educación o dependencia; se privatizaban muchos de estos servicios básicos; a diario se producían desahucios de su vivienda de personas que no podían hacer frente al pago de su hipoteca porque habían perdido su trabajo o, incluso teniéndolo, el sueldo no les permitía pagar el recibo mensual. La desigualdad aumentaba de forma exponencial así como el fraude y la evasión fiscal.
En 2010 se publicó ¡Indignaos!, un pequeño ensayo firmado por Stéphane Hessel, que es un "alegato contra la indiferencia y a favor de la insurrección pacífica".
DESARROLLO DE LOS ACONTECIMIENTOS
El domingo 15 de mayo se celebraron medio centenar de manifestaciones en todo el país, bajo el lema ¡Democracia Real Ya!. Una de las más numerosas fue la de Madrid. Tras la manifestación, convocada entre la plaza de Cibeles y la Puerta del Sol, muchas personas decidieron acampar en la plaza. Les imitaron otros tantos en Barcelona, en la plaza de Catalunya, y en casi todas las capitales de provincia del país. El martes 17 de mayo unos 50 policías entraron en la Puerta del Sol de madrugada, procediendo al desalojo de los acampados y de unos 200 manifestantes. Los acampados volvieron a tomar la plaza esa misma tarde. El 20 de mayo la asamblea de los que permanecían en la Puerta del Sol elaboró un documento con las propuestas y objetivos de lo que se llamó Movimiento 15-M. El 12 de junio decidieron abandonar la plaza voluntariamente. Desde el primer día llegaron a acampar más de 20.000 personas.
LAS REIVINDICACIONES
Entre otras muchas, hicieron las siguientes propuestas:
Cambio en la ley electoral con listas abiertas y circunscripción única.
Atención a los derechos básicos y fundamentales recogidos en la Constitución: vivienda, sanidad, educación.
Reforma fiscal favorable para las rentas más bajas.
Reducción del poder del FMI y del BCE y nacionalización inmediata de todas aquellas entidades bancarias que hayan tenido que ser rescatadas por el Estado.
Democracia participativa y directa.
Recuperación de las empresas públicas privatizadas.
Reducción del gasto militar.
Lucha decidida contra la corrupción.
LO QUE QUEDA
Resulta evidente que estamos muy lejos de conseguir lo que se reivindicaba en aquellos días. Pero también resulta claro que en estos quince años han cambiado muchas cosas en España. Algunos de estos cambios son consecuencia de aquella movilización. Por destacar algunos:
Se ha producido el fin del bipartidismo. En estos quince años han aparecido nuevos partidos, Ciudadanos por la derecha y Podemos en el ámbito ideológico de la izquierda. Entre estos dos partidos obtuvieron más de ocho millones de votos en las elecciones de 2015. En el 2018 se produjo la primera moción de censura que tuvo éxito y que desalojó de la presidencia del gobierno al popular Mariano Rajoy y posibilitó que la ocupara el socialista Pedro Sánchez. Las elecciones de abril de 2019 fueron ganadas por el PSOE, pero sin obtener mayoría absoluta. Lo más llamativo de estas elecciones fue la entrada en el Parlamento del partido de extrema derecha Vox, que obtuvo 24 escaños.
Ante la imposibilidad de formar gobierno, se repitieron las elecciones en noviembre. También estas fueron ganadas por el PSOE. Para poder gobernar se configuró el primer gobierno de coalición en la democracia española entre el PSOE y la coalición Unidas Podemos, formada entre Podemos e Izquierda Unida. Por primera vez desde la Segunda República formaron parte del gobierno ministros comunistas.
El 15-M incorporó a la política a sectores hasta entonces despolitizados. De aquel movimiento surgieron colectivos temáticos con agendas reivindicativas sectoriales, centrados en temas como la sanidad pública (Marea Blanca), la vivienda (Stop Desahucios), la educación pública (Marea Verde) o los sindicatos de inquilinas. Colectivos que en la actualidad siguen movilizándose en defensa de sus reivindicaciones.
A pesar del auge que en la actualidad está teniendo la extrema derecha española, sobre todo a través de Vox, en aquel momento supuso un freno a su avance en España, frente al gran desarrollo que estaba teniendo en el resto de Europa.
El feminismo y la defensa de los derechos LGTBIQ+ son otras de las causas que más recorrido ha tenido después del 15M.
Frente a estos avances también ha habido otros fenómenos que suponen un retroceso democrático. Estamos viendo un exceso de polarización y crispación entre las fuerzas políticas, normalizando el insulto y la mentira como armas políticas.
Para muchos de los más jóvenes se ha ido demasiado lejos en la promoción de la igualdad de los derechos de la mujer, discriminándose ahora a los hombres.
No se ha frenado la corrupción política, como demandaban los acampados sino que más bien parece que ha aumentado.
Se ha producido un alto grado de decepción con la política, especialmente entre la generación de los que protagonizaron el movimiento.
Los más jóvenes identifican el sistema con la izquierda, que no resuelve sus problemas. Muchos se rebelan contra el sistema apoyando a Vox u otros grupos de extrema derecha.
Se ha producido una gran desconfianza en el sistema judicial, que ha tenido actuaciones difíciles de entender.
VALORACIÓN
Muchos de los problemas de entonces se siguen dando, y se les han añadido otros nuevos o se han agravado otros como el acceso a la vivienda. El precio de la vivienda, que estaba en la génesis de la crisis de 2008, está escalando a niveles desorbitados. A esto se le ha añadido el enorme aumento del precio de los alquileres, lo que está impidiendo la emancipación de los jóvenes, que ven imposible desarrollar un proyecto de vida, condenados a permanecer en el domicilio de los padres o a compartir piso. Circunstancia esta última que no afecta solo a los más jóvenes.
A pesar de los buenos datos macroeconómicos, de las mejoras en la estabilidad laboral, las pensiones, el salario mínimo y que hay más gente trabajando que nunca, el coste de la vida hace que muchas personas que cobran un sueldo estén en el umbral de la pobreza.
La brecha salarial entre los trabajadores y los directivos de las empresas se ha venido agrandando de forma escandalosa. Cada año aumenta el número de millonarios mientras cada vez son más los españoles que difícilmente llegan a final de mes. Los grandes beneficios que están obteniendo las empresas, no se reflejan en el aumento de los sueldos.
Estas y otras muchas razones justificarían un movimiento similar al que se produjo a partir del 15 de mayo de 2015. Pero en todo caso, de producirse, tendría características muy diferentes, porque después de aquello, nada fue igual.
Lo que resulta evidente es que la salida de esta situación, y el freno a la extrema derecha y sus políticas, solo puede venir de una actuación valiente dirigida a atajar los problemas reales que sufren los y las trabajadoras: sueldos y pensiones que permitan vivir dignamente; defensa de los servicios públicos, especialmente sanidad, educación y cuidados a personas vulnerables; actuación decidida para garantizar el derecho a la vivienda, interviniendo los precios de los alquileres y aumentando el parque de vivienda pública, tanto en propiedad como de alquiler. En suma, profundizando en un sistema democrático que beneficie a la mayoría y ponga coto a los privilegios de los poderosos, por una Democracia Real.

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